Inicio → Odontología → Injertos de encía
Un injerto de encía recubre la raíz que ha quedado expuesta cuando la encía se ha retirado. Frena la recesión, reduce la sensibilidad y mejora el aspecto de la sonrisa.
La intervención se hace con anestesia local y no es dolorosa. Los primeros días puede haber molestias leves, que se controlan con la pauta que te damos.
Habitualmente del propio paciente, del paladar, aunque según el caso hay otras opciones. Te lo explicamos antes de decidir nada.
Si se controla la causa (cepillado demasiado agresivo, inflamación o un problema de mordida), el resultado se mantiene. Por eso el mantenimiento forma parte del tratamiento.